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lunes, 30 de marzo de 2015

Los 6 riesgos de la reutilización de sillitas de seguridad infantil


A diferencia de los países nórdicos, donde el mercado de ocasión de artículos para el bebé se halla muy arraigado, en España tradicionalmente el primer bebé estrenaba todo aquello que le rodeaba.
Con la llegada de la crisis, no obstante, los productos de puericultura tienden a reutilizarse.
Nuevos modelos de negocio como Cash Converters o eBay se han extendido rápidamente en los últimos años comercializando con productos de ocasión.
Estas prácticas, que fomentan valores como el consumo responsable y la sostenibilidad ambiental, entrañan ciertos riesgos cuando hablamos de dispositivos de seguridad infantil.
Las sillitas de automóvil suelen llegar en buen estado aparente al final de su vida útil.
Un cambio de funda, que se puede adquirir fácilmente como repuesto, y ya tenemos la conciencia tranquila. Según la última encuesta del Grupo Sfera, la tasa actual de reutilización de dispositivos de seguridad infantil en España es del 47%.
Los profesionales del sector tenemos la responsabilidad de aconsejar adecuadamente al consumidor para que escoja su equipamiento de seguridad con un criterio formado.
Es pues, importante que conozcamos bien los riesgos de reutilizar estos dispositivos:

1. La sillita no ofrece la misma protección después de un accidente
Una sillita de la cual no conozcamos su historial puede haberse visto envuelta en un accidente de tráfico. No es necesario que sea ni violento ni aparatoso para desaconsejar el uso del dispositivo.
Lo entenderemos fácilmente si intentamos partir una varilla metálica a base de doblarla. La primera vez que la doblemos no la vamos a romper. Pero si lo hacemos una segunda vez probablemente lo consigamos.
De modo análogo cualquier impacto, aunque no deje rastros visibles, puede ocasionar microgrietas de difícil detección que modifiquen la respuesta del dispositivo en una segunda colisión.
Los fabricantes van incorporando cada vez más materiales deformables en los dispositivos de retención, pues tal como sucede con las estructuras deformables delanteras de los automóviles actuales, disminuyen en gran medida la carga del impacto en los ocupantes.
Por ejemplo, los dispositivos de retención desde la versión 03 de la homologación R44, llevan una capa de material deformable en aquellos puntos donde impacta el cuerpo del ocupante. Si este material ha sido ya impactado, difícilmente seguirá deformándose en una segunda ocasión.

2. Los materiales plásticos se degradan con el tiempo
El polímero es un material plástico con unas propiedades mecánicas especialmente indicadas para su uso en la estructura de los dispositivos de seguridad infantil para el automóvil.
Estas propiedades mantienen una respuesta óptima durante el tiempo de utilización para el que fueron concebidos, pero no son estables mucho más allá.
La luz solar emite rayos UV de alta energía que desprenden los electrones de las moléculas de los polímeros, degradándolos con el tiempo.
Su almacenamiento prolongado en altillos, trasteros o garajes en condiciones de temperatura y humedad variables alteran también las propiedades mecánicas de los plásticos.
La consecuencia es que la respuesta del dispositivo ante un impacto dista mucho de la que ofrecía cuando fue adquirido.
En Estados Unidos y Canadá es habitual que estos dispositivos incluyan una fecha de caducidad más allá de la cual el fabricante declina su responsabilidad ante un accidente.
Técnicamente podrían fabricarse con materiales que garantizaran un uso más prolongado, pero a un coste que no justificaría su reutilización.
El dispositivo más vulnerable es el portabebés del Grupo 0+ (de recién nacido hasta los 13 Kg de peso), pues su uso va más allá del automóvil y el tiempo de exposición a la luz solar puede ser elevado. En especial si no conocemos a quien lo ha utilizado con antelación. La recomendación de los fabricantes es la de no utilizarlo pasados 5 años.
Los dispositivos del Grupo I reciben menos radiación directa pero permanecen más tiempo dentro del automóvil durante su vida activa, donde pueden estar sujetos a cambios importantes de temperatura. La recomendación es retirarlos al cabo de entre 5 y 7 años.
Los dispositivos del Grupo II/III son los menos afectados, porque exponen menor superficie a la luz solar y porque su estructura sufre menos durante el impacto, pero si un solo niño lo puede utilizar durante 8 años seguidos, su reutilización se sale completamente del uso razonable para el que fue diseñado.

3. El desgaste del arnés
El arnés proporciona una sujeción adecuada del ocupante al dispositivo siempre que se halle correctamente tensado, ajustado a la altura de los hombros y se mantenga en buenas condiciones de conservación.
El roce prolongado contra elementos como cremalleras o botones metálicos, así como su limpieza con productos abrasivos puede dar lugar a deslizamientos entre los elementos de ajuste que ocasionen una retención defectuosa en condiciones de impacto, disminuyendo el intervalo disponible para la deceleración, y multiplicando los efectos de la inercia en el cuerpo del ocupante.

4. El dispositivo puede estar incompleto
Es habitual que al cambiar de propietario el producto se halle incompleto.
La ausencia de manual de instrucciones puede acabar en una instalación deficiente del dispositivo. La etiqueta identificativa del modelo y homologación ilegible puede hacernos creer erróneamente que el dispositivo es el adecuado para nuestro hijo.

5. La vigencia de la homologación
La sociedad demanda niveles crecientes de seguridad en paralelo a los avances técnicos.
Lo que ayer se consideraba seguro, hoy se ve como peligroso.
Para proteger al consumidor, las normativas que debe cumplir un dispositivo de seguridad van adecuándose con el tiempo.
Pensemos por ejemplo en los ocupantes de un Seat 600, con los asientos sin reposacabezas, al recibir un impacto trasero.
Todo dispositivo de seguridad infantil para el automóvil debe llevar una etiqueta con la versión de la homologación bajo la que ha sido fabricado.
La versión vigente es la R44/04. Las dos primeras, la R44/01 y la R44/02, no sólo han prescrito sino que su uso está prohibido en toda la Comunidad Europea. El uso de los dispositivos fabricados bajo la R44/03 está aun permitido, pero su comercialización está ya prohibida en la Comunidad. Es una señal que deberíamos tener en cuenta antes de seguir utilizándolos.

6. Los avances en seguridad
Cada año salen al mercado nuevos avances que aprovechan los resultados de las últimas investigaciones en materia de seguridad.
Isofix, Top Tether, nuevos materiales deformables, nuevos sistemas de absorción de energía…
Si queremos lo mejor en seguridad aprovechemos los últimos avances que la tecnología nos pueda ofrecer. El día del impacto lo vamos a agradecer.

Texto extraído del Blog: Sillas Auto.

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